viernes, 8 de agosto de 2014

El ébola ya está aquí

Anteayer me quedé pasmado escuchando a los suplentes de la tarde de EsRadio despotricar sobre el cargamento de ébola que nos ha endosado Rajoy. Fue tan zafio que llevo desde entonces dándole vueltas y voy a relatarlo aquí a ver si me sirve de catarsis.

Se ve que al tertuliano Mario Noya, como llegó tarde, le cogió con pié cambiado, porque aun para soltar la colección de falacias que soltó, hay maneras y maneras. La presentadora, por el contrario, no tenía la excusa de la impuntualidad para ser tan vinagre.Desde luego, la deslavazada exposición que, con un tono de voz completamente descompuesto, iba improvisando a trancas y a barrancas el Noya, dista mucho de lo que acostumbra la cadena. Normalmente, lleven razón o no, los tertulianos gastan una retórica de enjundia e, independientemente de lo acertado de su postura, hacen que suene sólido cuanto dicen, lo sea realmente o no. Por la calidad de las intervenciones, o más bien por la falta ésta, cualquiera puede inferir a ciegas sin dificultad quién es periodista.

Incluso saltándonos el primer filtro de las formas, tomando una aséptica transcripción escrita filtrada por un corrector de estilo, no hay por donde cogerlo. El más somero de los análisis hace que la endeble estructura que sostiene sus opiniones se desmorone como un castillo de naipes. Esa es otra: normalmente llevan a EsRadio alguna voz disonante, aunque sea de chiste como cuando Maruhenda se presta a hacer de punching ball, pero lo de esa tarde fue darse la razón unos a otros, y la única disputa fue dilucidar quién era más tiralevitas de Rajoy. En territorio tan amigo cualquiera hubiera dicho que templarían, pero el tardón entró como un elefante en una cacharrería.

Los argumenta ad hominem con los que empezó, por sí mismos ya deberían hecho sonar todas las alarmas del oyente crítico. Si no lo hicieron, la demagogia barata directa a la víscera que siguió se ocupó sin duda de ello, sin necesidad de esperar a las falsas analogías y non sequuntur de la factura más burda con los que remató una faena para sacarlo a hombros... y tirarlo al pilón de la plaza.

"Gentuza", "chusma" y otros epítetos del mismo pelaje se usaron a discreción para calificar a quienes sostenemos que una amenaza biológica debe ser aislada y puesta in situ en cuarentena, y no trasladar el vector de infección miles de kilómetros a una zona hasta entonces segura, y para colmo en un área con millones de potenciales víctimas.

Una vez excavada la trinchera que divide a los buenos de los indeseables, una ráfaga de populismo para azuzar los bajos instintos de la derechona patriotera con menos criterio y atraérsela a su lado: el misionero es un héroe español, ergo si no quieres traértelo eres un mal español. Claro, y arriesgar la vida de millones de otros españoles, es de ser más patriota que Santiago Matamoros. ¿Y cómo considera él trasladar o dar el alta forzosa los igualmente españoles que eran atendidos en el Carlos III?

Los fallidos intentos de intelectualizar el discurso eran tan toscos que no pasaron de equiparar el riesgo que asumimos la población civil con el que asumen los militares enviados a misiones de riesgo, pasando por alto completamente que el militar elige libremente su profesión sabiendo a lo que se expone, mientras que el resto de españoles no nos hemos comprometido contractualmente a jugarnos la vida. Si el razonamiento parece de chiste, no mucho mejor fue sacar a colación los oenejetas rescatados y traídos a casita, obviando el hecho de que en la interminable lista de defectos de los pijoprogres no está el ser armas biológicas de destrucción masiva semovientes.

Y encima la desfachatez de meter en el saco de los perroflautas a los que defendemos el principio de precaución, arguyendo falazmente que, si los perroflautas están encontra de la repatriación, si estás en contra de la repatriación eres perroflauta. Y como los que piden la apertura de las fronteras están en contra de que venga el misionero infeccioso, protestar por su repatriación equivale a pedir el descontrol fronterizo. Y claro, como los defensores de los oenejetas quieren al misionero fuera, si quieres al misionero fuera defiendes a los oenejetas. Pues en ese nivel lógico andaba la cosa, que como todos los perroflautas son humanos y algunos humanos son tertulianos de LD, entonces los tertulianos de LD son perroflautas

Pues oigan, niego la mayor: ni curas ni oenejetas, ni aviones militares ni papeles para todos, como cualquier oyente sensato habrá pensado ni tres segundos después de acabar la sintonía del programa y que empezaran los chillidos histéricos. El misionero y los oenejetas se van al culo del mundo por propia voluntad, e incluso deciden permanecer allí a sabiendas del riesgo que eso entraña. Pues ahora que vienen mal dadas que asuman las consecuencias de sus propios actos, en lugar de endilgárnolas a los que ninguna parte tenemos. ¿No dicen ser en LD tan liberales? Pues que empiecen a aceptar que la libertad individual implica responsabilidad individual.

El remate, lo de las fronteras y los papeles para todos. ¿Hay que aceptar lo malo porque haya algo peor? Pues no, ni una cosa ni otra. No voy a congratularme si me roban la cartera porque el día anterior me hayan robado el coche. Ni misioneros ni saltavallas. El Ejército, en lugar de introducir una pandemia en España, debería dedicarse a impedir que incontrolados entren en nuestras aguas o espacio aéreo, y que ni siquiera lleguen a acercarse a nuestro suelo. Y usando toda la fuerza que fuere menester, en lugar de ir repartiendo mantitas. Para eso está el ejército, no para hacer de ambulancia intercontinental.

¿Qué pasará? Nadie lo sabe, pero razones para estar muy preocupado sobran. Para empezar lo meten en un hospital público de Madrid, donde si es cuestionable que los médicos estén en pie de guerra por razones meramente gremiales, está fuera de toda duda que sobran enfermeras y celadores cuya motivación es puramente política, que han demostrado una y otra vez que la vida de los pacientes les importa un comino con tal de atacar al gobierno nacional o regional, y que no sabemos hasta qué extremos puede llevarles su fanatismo. Ya puestos a jugársela, que hubieran metido al misionero en la morgue de la universidad de Carrillo.

¿Mariano es idota o qué? En este país los pacientes se infectan de hepatitis por docenas como consecuencia de negligencias médicas, y con la indulgencia, si no connivencia, de Gobierno y oposición, casi 200 personas fueron asesinadas un 11 de marzo para cambiar el régimen. Si Rajoy no es imbécil, la única explicación que queda es que lo hace adrede. Si es una negligencia o alta traición y probablemente delito de lesa humanidad, al buen dictamen del lector lo dejo. Sea como fuere, Rajoy se lo ha vuelto a poner en bandeja a los que decían aquello de "necesitamos otro Prestige". Y esta vez, deliberada o fortuitamente, será la definitiva.

Si ocurre lo previsible peor, entonces ya no hay vuelta atrás. No necesitan una epidemia, esta vez no harán falta ni siquiera 192 muertos. Con media docena de infectados, aunque sobrevivan todos, se acabó lo que se daba. ¿Ningún asesor de Mariano le ha dicho que España hoy por hoy se mantiene a flote, a duras penas, gracias al turismo? Pueden ustedes imaginarse las consecuencias que traería unos cuantos casos de ébola en nuestro país. No hay que esperar ni a que Pablemos llegue al poder para que suframos la quiebra total. ¿Cómo Grecia? ¡Ya nos gustaría! En comparación con lo que nos espera, Grecia es la tierra de la abundancia. Miren mejor a los bananatos del otro lado del Atlántico si quieren hacerse una idea del porvenir. Y algunos, culpables o no, de todas formas sabrán aprovecharlo; no olvidemos que "cuanto peor, mejor". A partir de ahí, el comunismo bolivariano está servido para arrear un zapatazo en la coronilla a España cada vez que intente levantar cabeza. Ahora piensen en Argentina, que, a pesar de contar con una riqueza natural envidiable, pasó de ser de los países más prósperos del mundo a un país arruinado, empeorando continuadamente durante décadas por culpa de una política que algunos políticos de nuevo cuño españoles admiran y quieren seguir como ejemplo para España.

Rajoy nos ha condenado a los españoles al tercermundismo en el mejor de los casos y en el peor, a pena de muerte.

ACTUALIZACIÓN #1: Después de escuchar días después en el mismo programa  argumentar en el mismo sentido igual de equivocadamente, pero con empaque, le he dado un repaso al podcast y he caído en la cuenta de que he sido injusto metiendo a todos en el mismo saco a todos los participantes del primer programa, cuando, a pesar de estra todos igual de errados, sólo uno de los contertulios se comportó como un orate. Así que a Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del César.

ACTUALIZACIÓN #2: Parece ser que María Teresa Fernández de la Vogue, a la sazón vicepresidente del Gobierno que llegó al poder gracias al atentado del 11-M, podría tener mucho que ver con esta repatriación. ¡Acabáramos!

ACTUALIZACIÓN #3: Gracias a Dios, me equivoqué de medio a medio. Así que lo dicho, pero en grado de tentativa.