martes, 5 de noviembre de 2013

Subvenciones Erasmus para todos

Me desayuno hoy con el malestar de los estudiantes por quedarse sin becas Erasmus. Indignante, pienso, y decido investigar un poco el tema. Lo primero que surge al rascar un poco es que no se cambian las reglas a mitad de la partida, sino que, exactamente igual que en los años anteriores, la partida se aprueba en estas fechas, y ahí está la primera de las mentiras. No puede haber una modificación traicionera de algo que no existe aún, sino que se ha creado así tal cual es.

Pero lo que de verdad chirría de esto es otra cosa, el que se publicite como la supresión de  la beca, cuando la realidad es que no se suprime, sino que se limita a los beneficiarios de la beca general, esto es, los estudiantes con menos recursos.

Aquí creo necesario hacer un inciso para explicar al lego que la beca general es una ayuda que el Ministerio otorga a todos los extudiantes so condición de no superar un umbral mínimo de renta y no ser imbécil integral, ya que el criterio de rendimiento
académico sólo garantiza eso (y no en todos los casos). Este año el ministro hizo un amago de poner el baremo académico tan sólo un poco por debajo de la media, pero terminó echándose atrás. En resumen, que si tienes pocos recursos y no eres subnormal profundo, la beca es tuya. Esto además lo que provoca es que los hijos de familias con pocos recursos que no sirven para estudiar no se queden en la universidad, ya que sus familias, al contrario que las más acaudaladas, no pueden permitirse mantener a un hijo estudiante indefinidamente a la sopa boba, lo que produce que, la práctica totalidad de aquellos estudiantes con un nivel bajo de renta familiar sean beneficiarios de beca.

Volviendo a las becas Erasmus, se sabía que muchos tenían que volverse a mitad de curso, y eran precisamente los que menos recursos tenían. Al ser la cuantia de la beca de 150 €, es evidente que sólo aquellos cuyas familias podían contribuir podían permitirse un año de estancia en el extranjero, mientras que los menos afortunados debían quedarse. Esto se traduce en que los de economía saneada aprobaban un curso con tan sólo hacer acto de presencia en algunas clases, mientras que los menos afortunados debían estudiar como jabatos un año, sin que nadie les garantizase el aprobado por la cara, como a sus compañeros de más posibles. En este sentido hay que destacar el intencionalísimo olvido de aquellos que crtitican la medida: los becarios, o sea los estudiantes con menos recursos, este año ven doblada su asignación. A esto hay que sumar que los universitarios provienen por regla general de las clases medias y altas, lo que supone a efectos prácticos que el Estado quita dinero a familias obreras para financiar a los hijo de familias bien situadas.

Resulta sorprendente que hayan venido precisamente de la izquierda las críticas, cuando el dar más mas a los que menos tienen quitándoselo a los que más tienen es precisamente el modelo de  justicia social que defienden.  O al menos en teoría. Porque al final resulta que esta izquierda la conforman las clases privilegiadas que no propugnan el socialismo, sino una versión posmoderna de éste, o sea, desprovisto de su significado primigenio y dotado de otro al gusto del consumidor. ¿Qué es socialismo? ¿Y tú me lo preguntas? Socialismo... eres tú. Así que surjan paradojas como que se vea un ataque contra la justicia social el que los obreros dejen de subvencionar las estancias en el extranjero a los burgueses, y que sus propios hijos puedan competir con aquéllos en unas condiciones más equitativas. No hay que olvidar que fue este socialismo desnaturalizado el  mismo que se llevó las manos a la cabeza cuando Esperanza Aguirre sugirió que las tasas universitarias fueran proporcionales al nivel de renta familiar.

Que expliquen cuántas familias que no llegan al umbral mínimo de renta están protestando hoy porque dejan de subvencionar de su bolsillo las vacaciones en el extranjero de los niños pijos, y porque su propio hijo recibirá el doble de ayuda económica del Ministerio y podrá irse de Erasmus.

Actualización 6/11/2013: Finalmente las presiones de los estudiantes de familias bien han dado sus frutos y Rajoy ha quitado la mitad de la subvención que se garantizaba en el BOE 29/10/2013 a los alumnos procedentes de familias con pocos recursos, para que los más acaudalados disfruten de subvención a costa de todos. En la España postzapateriana que ha reemplazado las ideologías por consignas pancarteras chorra, lo progresista es, en definitiva, robar a los pobres para dárselo a los ricos.

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