miércoles, 26 de septiembre de 2012

Tirando piedras sobre su propio tejado


Ha empezado a circular por las redes sociales la composición fotográfica que encabeza estas líneas. ¿Pero tan bajo hemos caído que hasta los supuestos maestros del agitprop han alcanzado semejante extremo de ineptitud? La segunda foto circulando por las redes sociales, parece razonable: oculta convenientemente lo que hay detrás, para confiar en que el borreguismo de la tribu haga el resto. Hubiera valido, y hubiera hecho un excelente servicio de propaganda.¿Pero qué necesidad había de compararla con la primera foto, donde se ve perfectamente al resto de los agentes en posición de defensa hacia una amenaza procedente del lado contrario? ¿Cómo tenían pensado atacar los "salvajes policías"? ¿A culetazos? Hace falta ser cínico para difundir una propaganda tan burda que da la conclusión explícitamente en la primera línea, y rematar la faena con "observa las imágenes y juzga por ti mismo". Pero lamentablemente basta con asomarse a las redes sociales para constatar que todos esos que asumen como su propio discurso estas consignas prefabricadas, realmente creen estar juzgando por sí mismos.

Afortunadamente para nuestros revolucionarios de la hoz y el iPhone, el wishful thinking supera cualquier obstáculo que la reaccionaria realidad interpone en su carrera hacia una democracia real -como la de Cuba, por ejemplo-, y no faltan los que ven claramente lo que desearían que fuera, digan lo que digan las fotografías. Y también afortunadamente que no responden ante un Stalin o un Carrillo, que por una cagada semejante los habría depurado antes de que acertasen a comprender su fallo. Los viejos del Partido deben de respirar aliviados sabiendo que, si bien la ESO ha creado una nueva generación de completos zotes, incapaces de hacerse cargo dignamente de la otrora eficacísima propaganda, también ha hecho de las víctimas del adoctrinamiento unos mentecatos integrales que aceptan cualquier cosa sin el más mínimo asomo de criterio.


25-S: Había una vez un circo.

Algunos han dicho que esto era un remedo del 23-F, pero a lo que realmente recordaba en la apariencia era a la Marcha sobre Roma de Mussolini, pero a la española, esto es, falangismo puro y duro. No en vano lo que defendían los de hoy era ni más ni menos que el Fuero del Trabajo y posteriores concesiones sociales del primer franquismo. Irrelevantes en las urnas, se echan a la calle creyéndose imbuídos de una legitimidad de mayor rango que el voto de los ciudadanos, se declaran unilateralmente portavoces del pueblo desautorizando a aquellos a los que el pueblo pueblo soberano sí ha elegido, y lo ha hecho además democráticamente en unas elecciones libres, y se lanzan a deponer, ellos, tresmil, a aquellos que cuentan con el respaldo electoral de millones. Y lo hacen no para exigir reformas radicales que nos faciliten la salida de la crisis, sino para exigir que se mantenga el modelo laboral y social nacionalsindicalista cuyo peso ha sido el mayor lastre que arrastra nuestro desarrollo. Paradójicamente son éstos a los que no se les cae de la boca la acusación de fascista para quien desee reformar el sistema sociolaboral que heredamos del falangismo más ultramontano y desee implantar en España un modelo equiparable al del resto de democracias europeas. Nada de extrañar en un país en el que se considera progresista volver al Antiguo Régimen previo a los Decretos de Nueva Planta, y reivindicar un foralismo ruralista que en el siglo XIX era totalmente reaccionario. Riánse ustedes del doublethink de 1984.

¿Pero qué es lo que se ha dejado ver hoy? En principio parecía lo de siempre, un montón de liberados andaluces de UGT y CCOO venidos en autobuses pagados por todos para pasar el día con los amigos en Madrid. Y como no hay sindicato vertical sin Coros y Danzas, hasta nos han deleitado con un poco de folclore de la tierra, interpretado por un elemento del sindicato de Gordillo. Cincomil personas tirando a lo alto. Un tipo envuelto en una bandera de Andalucía con estrella roja reglamentaria y una peluca de payaso del mismo color se iba paseando por las primeras filas, e involuntariamente ha servido para sintetizar todo lo que era la mascarada que allí se estaba representando.

A primera vista parecía una de tantas manifestaciones teledirigidas por el PSOE mediante sus filiales, todo previsible. Hasta que han hecho acto de presencia los violentos usando los mástiles de sus rojísimas banderas para zurrar a los antidisturbios. Vallas volando, tímidas cargas policiales, bengalas... Incluso han conseguido aislar a un agente, tirarlo al suelo, y despacharse con él a gusto a  patadas, hasta que ha conseguido arrastrarse a un lugar seguro -secuencia que, a pesar de haberse visto íntegramente en el streaming de El País, ningún medio ha reproducido, o siquiera ha publicado un fotograma de él-. Demasié pa'l body, han debido de pensar los sindicalistas profesionales, a los que les ha faltado tiempo para irse con la música a otra parte en cuanto han advertido cómo se estaba poniendo el percal, probablemente en dirección a algún mesoncito apañado de Huertas desde donde continuar la revolución a salvo trasegándose unas cañitas y unas racioncitas, sin dejar, eso sí, de apoyar moralmente a la impetuosa juventud que se las está entendiendo con la policía.

Una vez despejada la zona de turistas sindicales, ya sólo han quedado los que jugaban en casa. Éstos ya eran más jovencitos, predominando el típico estudiante activista, que tiene más años en la universidad que un catedrático emérito, y como ya esté en la mamandurria sindical, los que le quedan. La mayor alegría ha venido al reconocer a unos viejos conocidos entre los congregados, la organización trotskista Izquierda Anticapitalista con su comitiva de tontos útiles pescados en institutos y universidades. Para el que no la conozca, se trata del típico partidillo trotskista  que picotea ora en el maoísmo, ora en el leninismo, y nunca en la democracia. La particularidad que tiene es que fue la organización que desde el primer día se disputó el monopolio del movimiento 15-M con la marca blanca de IU, Democracia Real (DRY), resultando ganadora al KO, y haciéndose finalmente con el control de las asambleas. Hoy son los que dictan lo que éstas decidirán "democráticamente".

Al final, supongo,  el hambre se ha impuesto, y han ido a meterse una de bravas con unos kalimotxos, marcando la diferencia con aquellos aburguesados revisionistas que han puesto pies en polvorosa en cuanto han visto que pintaba en bastos. Pero no menos de dos horas después del tiempo hasta el que estaban autorizados, sin que esta violación patente de la legalidad y perjuicio para los madrileños haya parecido importarle lo más mínimo a nadie en la Delegación de Gobierno. Una vez más, somos lo más parecido a una república bananera que hay en la UE.

domingo, 23 de septiembre de 2012

El polémico vídeo del mofeta Mojamé



¿Se imaginan por un momento que los neonazis declararan pusieran precio a la cabeza de Oliver Hirschbiegel por dirigir El hundimiento? ¿Y qué tal si asesinan a un embajador de España porque  ciudadanos españoles cuelgan en Youtube parodias de la conocida escena de la rabieta del dictador? ¿Y si además los líderes de las democracias lo justificaran preocupados por las sensibilidades de los nazis de todo el mundo, so pretexto de que no todos los nazis exterminan judíos, sino que la mayoría de los nazis son moderados? ¿Y si además fueran un paso más allá e hicieran lo que estuviera en su mano para prohibir en su país la película y las parodias de Youtube? ¿Qué me dirían?

Sidney, Australia
Pues está ocurriendo exactamente eso, sólo que en lugar de renunciar a la libertad de expresión y a los valores humanistas democráticos para contentar a los fanáticos hitlerianos, nos arrodillamos ante los fanáticos del mofeta Mojamé. Pensemos también en la campaña antireligiosa que hubiera emprendido la prensa progre en caso de que un solo fanático religioso hubiera no hecho, sino siquiera intentado, llevar a cabo una acción violenta como protesta por La pasión según San Mateo, La Vida de Brian, El código DaVinci, o cualquier otra de las muchísimas obras que pudieran ser consideradas blasfemas por el Cristianismo. Y ahí tenemos otra diferencia notable: mientras que los cristianos moderados hubieran condenado sin ambages al tarado, los llamados musulmanes moderados justifican una y otra vez los actos terroristas de sus correligionarios radicales.

Occidente padece el síndrome de la mujer maltratada -maltrato, por cierto, bendecido por el Islam (Corán 4:23, 4:34)-  que no hace más que sufrir toda clase de agresiones de un maltratador musulmán y, en lugar de plantarle cara, lo justifica, y se culpa a sí misma de las palizas. Si lleva el ojo morado, se siente culpable por haberse puesto la falda tan corta. Si tiene la espalda llena de moratones, se siente culpable por no haber sido más comprensiva y amable con él. Si sufre hemorragias vaginales consecuencia de las continuas violaciones, se siente culpable por ser una mala mujer. Si ha perdido varios dientes, se siente culpable por haberle respondido. ¿Les suena?

Londres, Reino Unido
En lo que estamos con esta película es en que ella se ha llevado una paliza por llamar maltratador al maltratador, y otra por decirle que no la respeta al que no la respeta. Porque todo lo que en la película  se cuenta está respaldado por el Corán y los hadices. Si nos fiamos de los textos sagrados islámicos, el mofeta Mojamé tuvo sexo  con una niña de nueve años "que aún jugaba con muñecas" (Bukhari 7:62:88), asesinaba a mercaderes desarmados para robarles, tomaba a sus mujeres como esclavas sexuales (Corán 4:3, :24, 5:89, 23:5, 33:50, 58:3, 70:30), y recomendaba a sus hombres violar a las prisoneras delante de sus maridos antes de degollarlos  (Corán 4:24),  lo que hacían sin distiguir hombres o niños de seiscientos en seiscientos (Corán 47:4), y cualquier perversidad imaginable. Eso está en los textos que los musulmanes toman como verdad revelada por su dios, al alcance de cualquiera que quiera leerlos. Pues resulta que este señor es el más perfecto de los hombres y modelo de conducta y moral que todo buen musulmán debe seguir (Corán 68:4, 33:21). Esto nos lleva a la pregunta de si la reacción es porque no quieren oir quién era realmente su mofeta o porque no quieren que lo oigamos los infieles. Cuesta creer que a alguien familiarizado con los textos sagrados islámicos le pillen de nuevas este proceder del mofeta. Parece más verosímil que la rabieta no es tanto porque se de una imagen falseada de Mojamé, sino porque en el mundo civilizado consideremos su conducta y moral reprobables y, por lo tanto, también las de los que toman a Mojamé como modelo. Si piensas que eres parte de un culto destinado a someter al mundo, y ves que los que, por derecho, deberían ser tus esclavos, no sólo no lo son, sino que encima te toman a pitorreo, aparece la disonancia cognitiva. Imagínense que el Partido Nazi jamás hubiera salido de una taberna de Baviera, y que el resto de Alemania se dedicara a parodiar al iluminado del bigotito de Charlot. Ésta es exactamente la misma situación trasladada a una escala mundial, sólo que en esto que nos ocupaes lo que nos ocupa, venderíamos a nuestra propia madre con tal de que los nazis no se sientan molestados.


Lo paradójico es que, las verdaderas víctimas del vídeo, no han abierto la boca para protestar. Los amantes del cine deberían haber puesto el grito en el cielo ante semejante despropósito contra el Séptimo Arte, que por cierto, ha contribuído más al progreso de la Humanidad desde un rinconcito de California en apenas un siglo, que toda la (in)civilización islámica en milenio y medio.


Por su interés añado un vídeo que todo pardillo occidental buenrrollista debería ver un par de veces para caerse del guindo.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Elegía al Carnicero de Paracuellos

«Hoy soy vecino de Aranjuez, tengo 65 años y en el año 1936 fui enterrador del cementerio de Paracuellos del Jarama. También estuve en la checa de la Escuadrilla del Amanecer, de la calle Marqués de Cubas 17 de Madrid, donde presencié los mas [sic] horrendos martirios y crimenes [sic]. También estuve en el cuartel de asalto de la calle Pontones donde tú, Santiago Carrillo, mandabas realizar toda clase de martirios y ejecuciones de la checa de tu mando. Yo soy el pionero al que llamabas el Estudiante, que llevaba la correspondencia de las distintas checas a cambio de la comida que me dabais. ¿Me recuerdas ahora, Santiago Carrillo? ¿Te acuerdas cuando tú, acompañado de la miliciana Sagrario Ramírez, Santiago Escalona y Ramírez Roiz, alias el Pancho, en la carretera de Fuencarral km 5, el día 24 de agosto de 1936, siete de la mañana, asesinasteis al Duque de Veragua, que tú, Santiago Carrillo, madasteis [sic] que le quitaran el anillo de oro con piedras preciosas; y recuerdas que no se lo podian [sic] quitar y tú, Santiago Carrillo ordenastes [sic] que le cortaran el dedo; recuerdas, Santiago Carrillo, la noche que fuisteis a la checa de Fomento con tu coche Ford M-984 conducido por el comunista Juan Llascu y los chequistas Manuel Domicris, el Valiente, y el guarda de asalto José Bartolomé, y que entonces en el sotano [sic] mandastes [sic] quemar los pechos de la monja sor Felisa del Convento de las Maravillas de la calle de Bravo Murillo, y que así lo hizo el Valiente, con un cigarro puro. Esto sucedió el día 29 de agosto a las tres de la madrugada».

César Vidal, Paracuellos-Katyn, Libros Libres, 2005.

lunes, 10 de septiembre de 2012

En defensa de Eurovegas

Sin haberme pronunciado, el hecho de que la casta política catalana quisiera para sí el complejo Eurovegas -hasta que, como la zorra de Esopo, lo despreciaron una vez descartada su candidatura-, hizo que se encendieran todas las alarmas: "Si no quieren que vaya a Madrit, no debe ser mala cosa", pensé. A esta corazonada se unió el placer que me produce contemplar a lo peor de cada casa -los meapilas del Opus y del PSOE, tarados mentales de diverso pelaje, de la Falange y de Izquierda Anticapitalista, y toda suerte de combinaciones entre ellos-, destilando bilis y subiéndose por las paredes ante la perspectiva de que no se tengan en cuenta sus prejuicios y tabúes en asuntos que no les conciernen. Vamos, como oír al perro del hortelano desgañitándose a ladrar ciego de rabia en el huerto, mientras tú coges tranquilamente la fruta de la rama del manzano que sobresale por encima de la tapia.

Pero mi razón principal es que somos ya muchos millones de parados, y no estamos como para ponernos pejigueras con el trabajo. Efectivamente puede que las condiciones laborales que ofrezcan no sean las mejores, pero seguramente, para el parado de larga duración que ha agotado la prestación y no percibe ninguna ayuda, incluso esas malas condiciones son una luz de esperanza. Hoy, como el escudero del Lazarillo, son muchos los que aún no aceptan que los buenos tiempos se acabaron, que están en la miseria, y que hay que tragarse el orgullo para sobrevivir. Una década de bonanza, y ya dieron por hecho que esto era Escandinavia o Centroeuropa. Pero no. Lamentablemente no lo somos. Nuestra mentalidad se aproxima más al indio bananero que despotrica contra EEUU, gracias a cuyo dinero e inversiones el país no es aún más pobre y analfabeto, que a aquellos europeos del norte que creen en el esfuerzo y en la responsabilidad individual. Los resultados de ambos enfoques están a la vista, pero aquí nos hemos decantado por el modelo bananero: primero los empresarios, luego los mercados, ahora Alemania,... Nadie asume su parte de responsabilidad. Por lo visto estábamos todos fuera cuando esto se fue a la mierda.

Siento ser yo quien dé la mala noticia, pero es que dependemos del turismo porque nuestro sector industrial es ridículo. Y no competimos con Suiza, si no con Croacia. Y de la misma manera que el etiope al borde de la muerte por inanición, un esqueleto andante, sería estúpido si rechazara un bocadillo de chorizo so pretexto de que tiene mucho colesterol, nosotros debemos aprovechar las oportunidades que se nos presenten. Seguramente Noruega exigiría mejores condiciones, pero es que tampoco somos Noruega, sino un país del Mediterráneo con un pie en el Tercer Mundo. Despojémonos de una vez de ese orgullo del pobre vergonzante y asumnamos lo que somos, porque sólo así podremos empezar a salir del pozo y, entre tanto, unos cuantos centenares de miles de desempleados podrán volver a llevar comida a sus mesas.