sábado, 14 de julio de 2012

Rajoy

Al contrario que la progresía hipócrita que callaban cuando ZP hundió a España, y luego tomó medidas similares a las del Gobierno actual, yo sí lo critiqué, lo que me valió recibir los epítetos estándar -reemplazar el pensar por memorizar cuatro consignas va en detrimento de la originalidad-, empezando con el clásico "facha", por parte de aquellos cuyo fanatismo les impide aceptar otro pensamiento que no sea el suyo, y que irónicamente están más cerca de ese fascismo contra el que predican, que aquellos a los que acusan de fascistas por defender las libertades indiviudales y que el ciudadano es un ser adulto y responsable de sus propias acciones con derecho a vivir sin que el Estado tutele todos los aspectos de su vida. Pero no me domina el fanatismo, ni le rindo pleitesía a nadie. Tampoco me limita la necesidad, propia de un pensamiento primitivo, de manejar objetos concretos y recibir una recompensa inmediata, sino que soy capaz de elaborar pensamientos abstractos y puedo proyectar a largo plazo, que son precisamente las capacidades que nos distinguen a los humanos de los simios, aunque cada vez cueste más distinguir. Es por ello que no me condicionan ni el hooliganismo de un partido político, ni el cortoplacismo del mentecato.

Así que, si bien entiendo que hay que apretarse el cinturón dada nuestra precariedad, no me entra en la cabeza por qué, primero ZP y ahora Rajoy, recurren como medida de ahorro a subir los impuestos y recortarle el sueldo a los funcionarios, cuando el gasto es consecuencia de un disparatado sistema administrativo. ¿Qué creen los políticos que sería el resultado de someter a referéndum si los ciudadanos prefieren conservar su propio miniestado, una Cámara sin función alguna salvo sangrar al contribuyente, y las Diputaciones o su sueldo y poder adquisitivo? Sospecho que lo mismo que todos nosotros, y de ahí que ni se proponga. Si los españoles decidieran librar a sus cuentas corrientes del yugo de la Administración, ¿dónde iban a colocar los políticos a sus comilitones, amigachos, y parentela? Porque lamentable esa es la realidad, y posiblemente la causa de todos nuestros problemas: los políticos solo tienen lealtad para con su partido, y anteponen los intereses de éste a los de los españoles.

Y sí, critico que este Gobierno antepuso su propio interés al de España, retrasando las medidas hasta después de las elecciones andaluzas, perdidendo un tiempo precioso, y critico que en lugar de las medidas necesarias hayan decidido poner parches, y critico que además esos parches sean a costa del bienestar de los ciudadanos. Y de la misma manera que critiqué a ZP por no haber atajado la crisis cuando pudo, y haber desencadenado esto, critico ahora a Rajoy por lo mismo. Aunque suene increíble en la España cazurra, se puede criticar a todo el que lo haga mal, sea del color que sea.

Algunas reflexiones

¿Dónde estaban los sindicatos cuando ZP recortó primero, y congeló después, el sueldo a los funcionarios?
Cuando ZP subió el IVA, ¿por qué nadie se echó a la calle?
¿Hay mineros para extraer carbón o se extrae carbón para que haya mineros? ¿Hay una relación causal entre esta conflictividad social del non sequitur y nuestro tercermundista sistema educativo?
¿Puede una persona en pleno uso de sus facultades  reclamar por un lado la sustitución de las energías fósiles por renovables, y al mismo tiempo oponerse a  que se reduzca la extracción de carbón, sabiendo que es la energía más contaminante?
¿No es curioso que en las protestas sólo se repartan responsabilidades equitativamente entre Gobierno y oposición cuando gobierna el PSOE? ¿Dónde quedó aquello de "PSOE y PP la misma mierda es" y el supuesto apartidismo del 11M?
En resumen, ¿cómo se le puede echar tanto morro a la vida?

miércoles, 11 de julio de 2012

La marcha minera

En vista de las simpatías que está provocando esto de la #MarchaMinera entre nuestros millonarios revolucionarios e hintelegtuales, se me viene a la cabeza que, el hecho de que desaparecieran los aguadores de nuestras poblaciones es una gran injusticia social incomprensiblemente olvidada. Si hubieran existido nuestros queridos sindicatos antes de que el ultraliberalismo conservador impusiera la injusta y reaccionaria canalización de agua corriente, a buen seguro hubiera obligado a los gobernantes de aquel entonces a sacarle el dinero a los ciudadanos para subvencionar algo tan progresista como la distribución  hídrica mediante  aguadores, poniendo todas las trabas posibles a la introducción de la retrógrada agua corriente. Imagino que la ultraderecha más  cavernaria, siempre contraria a las medidas de progreso, pondría el grito en el cielo, y repetiría una y otra vez sus consignas demagógicas de que tener el agua en casa en el grifo es más práctico, cómodo y, sobre todo, más barato que esperar a que llegue el aguador con su cántaro para comprarle el líquido, pero los izquierdistas de verdad no se dejarían engañar por esos cantos de sirena, renunciarían gustosos a esas falsas ventajas, y pagarían encantados tanto el sobreprecio del agua, como una pensión de jubilación de lujo a los 45 para los aguadores, que se lo han ganado. Y por supuesto obligarían a todos todos los demás a  renunciar también esas falsas ventajas, y a pagar por las buenas o por las malas el sobreprecio del agua y el plan de jubilación del que la trae. La ultraderecha radical más moderada, tras confirmar los medios progresistas por repetición ad nauseam que la realidad se equivoca, terminaría sumándose a la corriente progresista de mantener al aguador y bloquear las ultraconservadoras canalizaciones urbanas. La masa ignorante, ajena a estas sutilezas, probablemente seguiría pensando por puro egoísmo, por que le obligan a pagar el asunto con su ya escaso sueldo , que uno y uno suman dos, y no siete como sabe todo progresista que se precie. Aunque supongo que ocurriría lo mismo que ahora: al no tener a nadie que les de voz, ya pueden ser el 80 % de la población, que su opinión no cuenta, y en su lugar, la voz de la calle es lo que le interese a Janli en su chalet de La Moraleja según el momento.

¿Y hoy? ¿Qué me dicen? Es intolerable que si ya no se necesitan albañiles, se despida a los innecesarios y tengan que buscarse la vida trabajando de cualquier otra cosa. ¿No deberíamos rascarnos todos el bolsillo y pagarles nosotros el sueldo a esos albañiles que tan dignamente se ganan la vida en el andamio? O piensen en la tremenda injusticia de la que son víctimas todos esos jóvenes que acaban sus estudios y van directamente a la cola del paro. Si el mercado no demanda esos perfiles, ¿no sería mejor crearles puestos de trabajo ad hoc, que aunque  nos costaran un pico de nuestros sueldos, les garantizarían vivir dignamente trabajando de lo que les apetezca. ¿Y los afectados por los ERE? Si a su empresa no le compensa tenerlos empleados, ¿por qué no les pagamos a escote entre todos el jornal? Puestos a sangrar al contribuyente para financiar la existencia de puestos de trabajo improductivos e innecesarios, no puede permitirse este agravio comparativo, y debería subvencionarse también a los albañiles, los recién licenciados, y los despedidos. Y a los aguadores también, ¡faltaría más!